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de septiembre de 2010
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El sábado repondrán por última vez “Quermés patronal”

Cultura

Publicado 30 de julio

La ultima funcion de la obra será este sábado a las 22 en la Sala Mandové Pedrozo de Posadas, ubicada en Bethoveen 1762. La pieza teatral está dirigida por Buki Rosa, e interpretada por Claudia Marelli y Soledad Golaván. La entrada general tiene el valor de 20 pesos.

Posadas (TD). Las actrices Claudia Marelli y Soledad Galván interpretan a Doña Nicolasa y Doña Benita, respectivamente. Son dos comadres que ante la muerte de una de ellas, la otra se resiste a dejarla ir sin rememorar algunos episodios compartidos.

Este nuevo espectáculo del grupo Mandové aborda el drama con un lenguaje autóctono, adonde los sentidos discursivos tienen un fuerte arraigo en cuestiones tales como el chamamé, el baile y el parentesco.

“Cómo se pudo haber muerto un día de fiesta”, aclama Doña Benita a Doña Nicolasa su comadre fiel de toda la vida, quien se encuentra postrada sobre una mesa, un antiguo hábito de las familias humildes, que velaban así a los suyos.

Doña Nicolasa está enteramente de blanco, iluminada por unas cinco velas, pero lejos de ser un cuerpo inanimado, la imaginación de Doña Benita hace posible que tome vida y entable un diálogo con su comadre.

Las remembranzas de dos mujeres que compartieron la vida desde tiempos remotos se encuentran a merced de sus dolores, las ausencias y las felicidades infrecuentes.

Todo sucede mientras al lado del velorio se celebra la fiesta patronal del lugar, con bailanta popular, chamamé y todo. Es un encuentro que las comadres nunca faltaron, excepto este día de luto.

Se ha dicho que es un grotesco porque ambas mujeres ríen circunstancialmente por la muerte, pero en el texto hay reminiscencias tan reales y tan serias que están lejos de los tintes comediantes.

Por ejemplo, una de las mujeres alude que parte de sus familiares fueron víctimas de la última dictadura y con nostalgia evocan a Evita y Perón, sin mencionarlos.

En esto hay una clara aseveración intelectual que es imbatible: “Pensar es subversivo”, advierte una de ellas. “Los que somos pobres tenemos que trabajar y no pensar”, insiste una de ellas.

La filosofía del más postergado, enseña esta obra, es real y se encuentra a la vuelta de la esquina, entre recodos impensados por quienes presumen conocerlo todo.

Una de las cosas que ha experimentado Rosa para esta obra y que resulta muy interesante es el recurso del video. Las imágenes, proyectadas como telón de fondo en diversos cuadros escénicos, aclimatan la narrativa.

Los videos aparecen como espectros en blanco y negro o a color, para ilustrar los pensamientos y los diálogos de las comadres.

Y aunque no es un elemento imprescindible, la idea es de lo más atinado en nuestros tiempos, puesto que el teatro contemporáneo no es el mismo que el de hace 50 años atrás.

Quermés... tiene la densidad que precisan estos géneros de las artes escénicas pero contiene además la factura técnica como parte de su identidad moderna.

Pero se debe afirmar que las actrices Claudia Marelli y Soledad Galván son las que sostienen Quermés...

Ambas conmueven y convencen. A veces, pareciera que las dos abordan una conversación demasiada etérea para ser el acento de dos mujeres misioneras, aunque si la idea es conectar el mundo de los vivos con el de los muertos, no es algo desacertado.

La historia conmueve pero por momentos también divierte, con aseveraciones que parecen ser una verdad incontrastable de la sociedad en la que vivimos.

Más de uno encontrará similitudes con el imaginario de madres, tías o abuelas.

Quermés...es “el primer grotesco misionero”, según afirmó el fallecido director teatral Rulo Fernández al autor, quien es un conocido artista plástico en Misiones.

Rubén Díaz escribió la obra hace poco más de cuatro años, después de ser concebida en un reducto cultural del Cerro Pelón y en las manos de Rosa se transformó con un lenguaje más moderno pero sin faltar a la profundidad de la historia.

Precisamente, el director tomó esta dramaturgia misionera y le sumó elementos técnicos que enriquecieron la puesta escénica.

Rosa ha experimentado años atrás con textos creados en Misiones, como la emotiva obra Zumba el ADN, de Raúl Novau, que también fue llevada a otras ciudades del país.

Curiosamente, esta es la tercera versión de la obra de Díaz. El año pasado el grupo Germinal de Corrientes realizó una interpretación muy diferente a la de Mandové. En tanto, Lelis Duarte prepara otra adapación, también disímil a la dirigida por Rosa. Una semana antes de fallecer, Rulo Fernández iba a comenzar los preparativos para montar esta obra, según contó el escritor de Quermés…

La sala Mandové seguirá preparando otras obras para este año, como la comedia Soltero, casado, viudo y divorciado, con Fernando Rosa, Carlos Emanuele, Coqui Villalba y Gastón Medina.

Fernando Rosa, por su parte, también prepara una serie de monólogos para lo que será la obra Sinseriamente.

Y en agosto, la sala será anfitriona para la llegada de Pepe Soriano, uno de los actores más celebres del teatro argentino, quien vendrá con la obra El loro calabrés.

“Doña Soledad”, una similitud

Rubén Díaz es el autor de “Quermes de la Patronal”. Díaz es un reconocido artista plástico e imprentero que nació en Montevideo pero que vive desde hace más de 50 años en Misiones. Trabajó unas tres décadas en el campo, adonde tuvo peones. Ellos transmitieron a Díaz sus pensamientos, su opiniones y sus creencias. “Ninguno es inocente, ninguno es estúpido”, aseveró. “Toda la línea de esta obra o muchas, más allá de que veas ficciones, es parte de tu vida”, dijo. “No es que me crea Florencio Sánchez ni nada por el estilo. Mucho tiene que ver con (la canción) ‘Doña Soledad’, de Zitarrosa. Y dice mucho”, señaló Díaz y añadió:

“Esta obra surgió de una pequeña anécdota que me contaron y después la empecé a recrear. Rulo Fernández fue el primero que la leyó y me alentó a que la publique. La Editorial Universitaria la editó en un compendio de obras. El carácter de las dos personas tiene que ver con mi madre y mi tía, que eran mellizas. Mi tía se llamaba Esperanza y mi mamá Consuelo”.