Opinión
24 de julio
Por Julia Argentina Perié*
En estos últimos días asistimos al triste y lamentable espectáculo brindado por Mauricio Macri y sus colaboradores de turno, esos que aún permanecen fieles al ideario neoliberal en decadencia.
El Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, fue procesado porque, entre otros detalles, cuatro jueces de la Nación (Oyarbide en primer lugar, y los tres Camaristas luego), consideraron que era responsable por el emplazamiento de un aparato de inteligencia clandestino que funcionaba en la órbita del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Lo verdaderamente curioso, es que luego de que los tres Camaristas confirmaran que Macri “conoció y prestó su consentimiento para instalar un aparato de inteligencia prohibido” basados en pruebas concretas, el jefe de gabinete porteño junto al resto de la plana mayor de funcionarios macristas, brindaron un triste espectáculo de autismo político en una conferencia de prensa que utilizaron para intentar erigirse como cruzados justicieros que resistían antes los embates nada menos que de Kirchner. Acababa de caer sobre ellos una acusación gravísima por parte de la justicia, y en vez de balbucear alguna explicación a la sociedad sobre su responsabilidad, no tuvieron mejor idea que echarle la culpa a Néstor Kirchner por el procesamiento. Casi como si no existieran escuchas. Casi como si él no fuera jefe de gobierno. Casi como si no existieran jueces. Casi como si un procesamiento fuera “porque si”.
El combo de desesperación política y precariedad argumentativa, se completaba con la frase del jefe de Gabinete porteño Horacio Rodríguez Larreta diciéndole a Kirchner (y al Gobierno Nacional), “no nos van a parar”.
Mas allá de que la frase introduce un punto cuestionable, y que es el presupuesto de que aquello que se pretende “parar” es porque “anda” o “funciona”, constituye un acto de negación de la realidad que asombra y alarma a la vez, pero que fundamentalmente le falta el respeto a la inteligencia de millones de argentinos. Claro, me dirán, acaso qué puede importarle el respeto a la inteligencia de las personas a aquellos que justamente montaron un organismo de inteligencia clandestino con recursos del estado para espiar a los ciudadanos? Desde luego, es un argumento válido. Pero no obstante, resulta ridículo que se pretenda responsabilizar a Néstor Kirchner del procesamiento y la confirmación del mismo. Actos que involucran a cuatro jueces y que han decidido de manera unánime.
Por otro lado, el presupuesto ridículo de que la justicia responde a Kirchner, no resiste el menor análisis que se precie de un mínimo de seriedad, pues cómo se explicaría entonces que la actual Ley de Medios que el gobierno impulsó se encuentre impedida de su aplicación justamente por un fallo judicial? ¿O que existan jueces que se nieguen a aplicar la ley de matrimonio igualitario recientemente aprobada, y que el Gobierno Nacional apoyó e impulsó mayoritariamente? ¿Cual es, entonces, la justicia que el gobierno controla? ¿Sólo la que tiene por objetivo darle embates al macrismo?
En realidad, estamos asistiendo a la agonía política de los representantes de la corriente ideológica que tuvo por mérito haber desmantelado la estructura productiva del país entero y arrojado a la miseria a los millones de trabajadores argentinos durante la década pasada. Es el manotazo de ahogado del neoliberalismo autóctono, que desesperado y sin recursos dignos a los que apelar, brindan un lamentable espectáculo ante la sociedad entera, escondiendo la cabeza en el agujero y gritando “yo no fui” o “todo es culpa de ellos”. No existe en esa acción, ni el mas elemental criterio de la responsabilidad que deviene del ejercicio del gobierno, y tampoco el reparo en las formas. Ya nos dio una demostración de pragmatismo político macrista, el principal asesor de Macri, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, quien durante la semana dijo que “a la gente, el tema de las escuchas le importa un carajo”, dejando en claro cual es el método macrista para establecer un orden de prioridades: si se presupone que a “la gente” le importan mas los baches de las calles que los derechos humanos, entonces, hay luz verde para montar un aparato clandestino de inteligencia para espiar a los ciudadanos.
Recientemente Mauricio Macri dijo que iba a hacer lo posible para que Kirchner no someta a las instituciones, pero sinceramente resulta inverosímil proviniendo justamente de aquel que está siendo procesado por haber pisoteado la principal institución de la democracia: la Constitución Nacional
Considero que hay que estar atentos, pues lo patético reviste una gravedad de mayor magnitud aún, pues del mismo modo, los militares de la última dictadura se creían con el derecho de pisotear los derechos humanos de los argentinos debido a que los partidos y organizaciones políticas que los enfrentaban no habían logrado la suficiente incidencia en las masas. Es decir, es la misma lógica de desprecio por las minorías y que esconde el peligro del avasallamiento de derechos subyacente en el axioma “a la gente no le importa”, “la gente no sabe”, “al pueblo no le interesa”, “el pueblo es tonto”.
*JULIA ARGENTINA PERIE - DIPUTADA DE LA NACIÓN - FRENTE PARA LA VICTORIA